fulgors de protecció

30 x 24 cm, 336 pp.

José Ignacio Casar Pinazo reivindica que el Museo de Bellas Artes de Valencia que dirige es más que una magnífica pinacoteca, y con el objeto de remarcar este hecho se programa que el Museo albergue la exposición Fulgores de protección. El sonido de las estrenas en la platería valenciana.

Espirelius ha tenido el placer de diseñar la exposición y el catálogo fruto del importante estudio llevado a cabo por Francisco Zanón Rodrigo, historiador, y Ramón Martínez Miñana, historiador del Arte y responsable de las Relaciones Institucionales del Museo, ambos, investigadores y amantes de la tradición y cultura valencianas. Con ellos hemos aprendido que las estrenas son unas piezas-amuletos adscritas al territorio valenciano entre los siglos XVIII y XIX. Estos objetos colgaban de la cintura de los niños para protegerlos de las enfermedades y del temido “mal de ojo”, a la vez que les servían de juguete o chupador. A ellos se atribuían propiedades milagrosas y/o mágicas que salvaguardaban a los más pequeños en una sociedad marcada por una alta mortalidad infantil.

Lo místico y lo fantástico, lo religioso y lo profano se veían obligados a convivir pendiente de la cintura de los infantes. Así, vírgenes y sirenas, de plata y oro, bailaban junto a objetos mágicos, tallados en coral o azabache. La belleza de las piezas, ayudadas por el sonido de sus campanillas, ahuyentaban al “mal de ojo” a la vez que reivindicaban una ostentación social.

Hemos diseñado y maquetado dos versiones del catálogo, castellano y valenciano, con dos cubiertas que se diferencian por el idioma del título y el color del fondo. Para las fotografías, el Museo ha contado con el fotógrafo Paco Alcántara, que ha atendido nuestras sugerencias. Queríamos un libro luminoso alejado de los fondos negros a los que se suele recurrir en las reproducciones de orfebrería y joyería, que al reflejarse en la pieza la contaminan. Hemos querido que las piezas apareciesen con una caída natural sobre un fondo, como lo hacían en la cintura de los niños, que tengan generosos fondos que permiten fundirlos en cada una de las páginas del catálogo, evitando los rectángulos que encorsetan a las piezas en otras publicaciones. Cada pieza ha sido fotografiada por ambas caras, así como detalles. Anverso y reverso descansan sobre un mismo fondo: únicamente una línea blanca nos hace entender que son dos fotografías distintas, y no dos piezas fotografiadas a un mismo tiempo. Hemos elegido un papel que reproduce con alta definición cada uno de los detalles de las estrenas que se muestran a tamaño real.

El intenso trabajo realizado por los comisarios hace del catálogo una pieza de gran valor artístico y documental.